Qué datos no deberías compartir con una IA
El peor titular que puede tener una empresa: «Empresa filtra los datos de sus clientes a una inteligencia artificial». Mientras hablamos de productividad, automatización o generación de contenido, hay una cuestión menos visible que también debemos abordar: qué información estamos compartiendo con estas herramientas.
La AEPD recomienda no introducir datos personales, información sensible, información profesional confidencial o datos de terceros en herramientas de IA sin valorar previamente cómo se tratarán. Entonces, ¿qué datos no deberíamos pegar nunca en un chat?
Datos personales de clientes y empleados
Nombres, teléfonos, direcciones, DNI o correos electrónicos requieren especial cuidado. La AEPD recomienda evitar introducir este tipo de información y, cuando sea posible, utilizar casos ficticios o eliminar los datos identificativos.
Un empleado copia una conversación con un cliente y pregunta a la IA cómo responder a una reclamación, o sube un Excel con datos de clientes para detectar patrones.
El problema es que, junto con la pregunta, también está compartiendo la información que contiene.
Contratos, informes y documentos internos
La IA puede resumir un contrato o extraer conclusiones de un informe, pero eso no significa que podamos subir cualquier documento. La AEPD señala expresamente que no debe incluirse información profesional confidencial — contratos, informes, estrategias — ni información confidencial de empleados o clientes.
El empleado copia un contrato completo en un chatbot público para identificar las cláusulas más desfavorables. La productividad mejora, sí. Pero puede haber salido información que nunca debería haber salido de la empresa.
Información financiera, estratégica y credenciales
Estados financieros, márgenes, previsiones comerciales o estrategias de lanzamiento también requieren protección.
Alguien describe un error de conexión y copia toda la configuración junto con el mensaje, o adjunta una exportación completa del ERP para analizar resultados.
La IA resuelve la duda. El problema es todo lo que ha necesitado ver para hacerlo.
Antes de compartir cualquier dato, basta con aplicar una regla sencilla: si no lo enviarías a un tercero sin comprobar cómo va a tratar esa información, tampoco deberías pegarlo en una IA pública.
La IA puede ser una herramienta extraordinaria para cualquier empresa. El riesgo no está en utilizarla, sino en utilizarla sin saber qué estamos compartiendo.
No se trata de dejar de usar la IA. Se trata de usarla bien. Cuando necesitamos trabajar con datos realmente sensibles, la mejor opción es hacerlo mediante IA en local o plataformas privadas como Minte, donde la tecnología se adapta a las necesidades de seguridad de la empresa.
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