
"Empresa filtra los datos de sus clientes a una inteligencia artificial" es el tipo de titular que cada vez preocupa a más equipos directivos. Mientras se habla de productividad y automatización, hay una pregunta que se queda por el camino: qué información se está compartiendo realmente con esas herramientas.
La Agencia Española de Protección de Datos recomienda evitar introducir en herramientas de IA datos personales, información sensible, datos profesionales confidenciales y datos de terceros sin una evaluación previa. No es una prohibición genérica de usar IA — es una llamada a pensar antes de pegar un texto en un chat.
Antes de pegar cualquier dato en una IA pública, aplica esta regla sencilla: si no se lo enviarías a un tercero sin saber cómo va a tratarlo, tampoco se lo pegues a un chat de IA cuyas condiciones de uso probablemente no has leído entero.
Para los datos verdaderamente sensibles, la alternativa no es dejar de usar IA, sino usar la IA adecuada: modelos locales o plataformas privadas — como Minte — donde la información nunca sale de tu organización.
Cuéntanos tu caso. Valoramos juntos si tiene sentido trabajar con tecnología, cómo y por dónde empezar.